Al Barrio Unión
le dicen chileno,
y en tiempos
de conflicto con Chile
quedó casi vacío.
En el se domicilia
la mayoría
de las empleadas domésticas
del pueblo.
Cuando alguien
se queda sin chica
no tiene mas
que acercarse
y preguntar
por alguien de confianza.
Se debe
tener cuidado
con un loquito
que al menor descuido
se mete en los autos
y es muy difícil sacarlo
una vez que está adentro.
Las señoras de mi pueblo
están muy conformes
con el desempeño
de sus empleadas
a las que llaman sirvientas
y en caso de necesidades
hacen sonar una campanita
del tamaño de una garganta.
Una reflexión de LUIS GARCÍA MONTERO
Hace 3 horas
